Barcelona, posa’t guapa...que estás a la venta!
Crónica de una ciudad en venta y su nuevo producto estrella: El Prat. En los años noventa, la tanda publicitaria hablaba. En la imagen una joven (obviamente guapa, obviamente blanca, obviamente espigada) se maquillaba a toda prisa mientras una voz en off le rezaba “Barcelona, posa’t guapa” 1 . La consigna parecía inocente (aunque un poco machista vista en perspectiva) pero bajo esa inocencia se ocultaba el comienzo de una transformación profunda: la ciudad no se embellecía para sus vecinos, sino para sus futuros compradores. La campaña fue un éxito. De la Barceloneta al Raval, del Eixample a Sant Andreu, el ayuntamiento se puso a lavar fachadas como quien maquilla un rostro antes de una cita importante. Detrás del lifting urbano, sin embargo, comenzaba a fraguarse una operación mucho más ambiciosa: Barcelona ya no quería ser simplemente una ciudad. Quería ser una marca. Kapuściński escribe que las ciudades tienen alma, pero que esa alma puede perderse si se las obliga a representar alg...